Guía completa
Un sistema que no admite atajos
El sistema de retención suplementaria (SRS), del que forma parte el airbag, se comprueba a sí mismo constantemente y guarda un código cuando detecta cualquier anomalía en sensores, pretensores o cableado. Un testigo encendido de forma continua siempre indica un fallo real detectado por la centralita, nunca es un capricho del cuadro de instrumentos.
El diagnóstico va más allá del propio airbag
El sistema incluye sensores de impacto, pretensores de cinturón, y en muchos modelos, sensores de peso en el asiento del acompañante para regular la activación. Un fallo en cualquiera de estos componentes enciende el mismo testigo genérico, así que el diagnóstico con el equipo específico del sistema SRS es imprescindible para saber cuál es el origen real.
Conectores: la causa que más se repite
Es habitual que el fallo no esté en el propio airbag sino en un conector desconectado o con corrosión, especialmente si el coche ha pasado por una reparación de tapicería o de chapa en la zona del salpicadero o los asientos. Comprobar esto antes de sustituir componentes caros del sistema evita gastos innecesarios.
Por qué no se puede posponer
Un sistema de retención con un fallo activo puede no desplegarse correctamente en un impacto, o desplegarse cuando no debería. Ninguno de los dos escenarios es aceptable, así que el diagnóstico se hace siempre con prioridad alta en cuanto se detecta el testigo encendido.